Seguro que alguna vez te has planteado pasarte a los productos integrales. ¿Sabes lo que tiene que tener un integral para ser sano? ¿Todos los integrales son beneficiosos para nuestra salud?

Hoy toca hablar de alimentación y sobre productos integrales. En los últimos tiempos vemos como las estanterías de los supermercados se han llenado de productos integrales. Lo integral se vende como algo beneficioso para nuestra salud. Nuestro objetivo en este post es explicarte algunas ideas básicas sobre los integrales. ¿Serán tan buenos como nos dicen / venden?

Antes de nada lo que hay que saber es qué son los productos integrales. Los productos integrales son aquellos que consumimos sin estar totalmente refinados. Es decir, mantienen muchas de las propiedades con las que esos productos salen de la naturaleza. Por ejemplo, cuando hablamos de arroz integral, nos estamos refiriendo a que no se le ha quitado la parte más importante de su composición: la fibra. De ahí ese color más oscuro. Es ahí donde guarda todas sus vitaminas y muchos de los compuestos activos del alimento en cuestión.

Si lo que analizamos son productos un poco más elaborados hay que fijarse en que estén hechos con el grano al completo. Por ejemplo, la pasta integral que se hace con el grano de trigo. Esto le va a permitir mantener la fibra y todas sus vitaminas. Es decir, contiene todos los elementos fundamentales del grano.

El pan integral, el rey de los integrales 

Ahora bien, si lo que queremos consumir es pan integral hay que tener varias cosas claras. Tenemos que cerciorarnos de que ese pan esté hecho con harina integral. Muchas veces se nos vende un pan como integral cunado no se ha usado el grano completo, sino una parte del mismo. En definitiva, para que un pan sea integral debe estar compuesto por harina integral de trigo o centeno. Es decir, que el grano con el que esté hecho ese pan mantenga la fibra y sus vitaminas. No es cierto que el pan integral tenga menos calorías, no. Lo que ocurre es que el pan integral sacia más y tiene más cantidad de nutrientes.

¡Cuidado ahora que entramos en productos mucho más procesados!

  • Picos, palillos o roscos de pan (en cada sitio de Andalucía tienen un nombre). Muchos de ellos son integrales, pero aparecen compuestos menos interesantes. En muchas ocasiones se hacen con la harina directamente refinada y no con el grano integral. Además, muchos de estos palillos llevan aceite de oliva que, aunque sea sano, aporta más calorías.
  • Galletas integrales. La palabra integral en la galleta no aporta ningún beneficio. Normalmente, este tipo de productos ultraprocesados se componen de harina blanca, aceites refinados de poca calidad, azúcar y una pizca de fibra. Realmente no estamos consumiendo un producto sano. 
  • Tortas integrales de arroz. Muchas veces hemos comprado estas tortas pensando que son sanas y menos calóricas. Estas tortas se componen, realmente, de harina y aceites refinados y azúcar.
  • Lo mismo ocurre con las barritas de muesli.
  • Cereales integrales de desayuno. Tenemos que comprobar que realmente estén hechos con granos enteros.

En definitiva, sí que es más sano y beneficioso consumir alimentos integrales. Lo que no resulta del todo beneficioso es consumir productos “integrales” procesados o ultraprocesados.

 

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